LATERALIDAD
- samivivas
- 15 oct 2025
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 22 oct 2025
La lateralidad es la preferencia natural por un lado del cuerpo ala hora de realizar la mayor

parte de las tareas psicomotrices.
Se ve reflejada principalmente en las extremidades, pero esta también presente en los sentidos de la vista y el oído.
Nuestro cerebro está dividido en dos hemisferios y cada uno de ellos tienen aferencias con su lado contralateral del cuerpo. En las personas diestras, el hemisferio dominante izquierdo e inerva(dirige) el lado corporal derecho.
El dominio de la mano, sea derecha o izquierda, lo determina el cerebro.
En los niños zurdos, el lado corporal preferente es el izquierdo, y su lateralidad dominante corresponde al hemisferio cerebral derecho (Le Boulch, 1993; Berruezo, 2000).

En el caso de los ambidiestros, el término significa “diestro de ambos lados”. Los niños ambidiestros presentan una utilización equilibrada de ambas manos, pero esta característica no debe considerarse definitiva antes de los 5 años de edad, ya que durante el periodo de lateralidad indefinida es frecuente y completamente normal que los niños usen alternadamente la mano derecha y la izquierda como preferentes en sus actividades (Ajuriaguerra, 1974; Picq & Vayer, 1977).
El desarrollo de la lateralidad es un proceso de organización corporal que parte de la especialización de los hemisferios cerebrales en el niño. Al igual que en desarrollo del lenguaje, el proceso de lateralización tiene un importante componente social y una marcada base genética heredada de nuestra especie.
la postura bípeda es exclusiva en el ser humano y es el fruto de la especialización de nuestros sentidos y destrezas motoras.
Etapas del desarrollo de la lateralidad
Etapa de indiferenciación o lateralidad indiferenciada (0 a 3 años)En esta primera etapa, el niño usa indistintamente ambos lados del cuerpo, sin una preferencia definida por la mano, el ojo, el pie o el oído. El uso alternado de los dos lados es completamente normal, ya que el sistema nervioso aún se encuentra en maduración (Le Boulch, 1993).
Etapa de afirmación o definición lateral (3 a 6 años)En este periodo, el niño empieza a mostrar una preferencia lateral, generalmente por la mano, y poco a poco esa preferencia se extiende al resto del cuerpo (ojo, pie, oído). Es la etapa en la que se consolida la lateralidad dominante, siempre que el entorno no la condicione (Picq & Vayer, 1977).
Etapa de lateralidad definida o consolidada (a partir de los 6-7 años)En esta etapa, la lateralidad ya está organizada y definida, y el niño utiliza preferentemente un lado del cuerpo en la mayoría de sus actividades. Esta definición está vinculada con la maduración neurológica y la organización del esquema corporal y espacial (Ajuriaguerra, 1974; Berruezo, 2000).
Consecuencias de una lateralidad no desarrollada o mal definida
Cuando la lateralidad no se desarrolla correctamente o queda indefinida, pueden aparecer dificultades en el desarrollo psicomotor, cognitivo y escolar del niño. Esto se debe a que la lateralidad está directamente relacionada con la organización espacial, temporal y motriz, así como con la coordinación entre ambos hemisferios cerebrales.
Posibles dificultades:
Problemas de orientación espacial y temporal: El niño puede confundir izquierda y derecha, antes y después, lo que afecta la comprensión del espacio y del tiempo (Le Boulch, 1993).
Dificultades en la lectura y escritura: Puede invertir letras o números (por ejemplo, confundir “b” y “d”), escribir en espejo o tener una direccionalidad inestable al leer y escribir (Picq & Vayer, 1977).
Problemas de coordinación motriz: El niño puede presentar torpeza en movimientos finos o globales, dificultad para atarse los zapatos, recortar o lanzar objetos (Ajuriaguerra, 1974).
Lateralidad cruzada o contrariada: Si el entorno obliga a un niño zurdo a usar la derecha, puede surgir confusión neuro motriz, inseguridad, tensión o incluso bloqueos emocionales (Berruezo, 2000).
Inseguridad y baja autoestima: La falta de dominio corporal puede generar inseguridad en sus capacidades, afectando su autoconfianza y su relación con los demás.
IMPORTANCIA

La lateralidad es un proceso fundamental dentro del desarrollo psicomotor, ya que permite al niño organizar su cuerpo, orientarse en el espacio y estructurar su pensamiento. A través de la definición de un lado dominante (derecho o izquierdo), el niño logra una mayor coordinación motriz, mejora su orientación espacial y temporal, y adquiere las bases necesarias para aprendizajes más complejos como la lectura, la escritura y el cálculo (Le Boulch, 1993).
Según Berruezo (2000), una lateralidad bien establecida facilita la comunicación entre los hemisferios cerebrales, lo que favorece la integración de las funciones motrices y cognitivas. Asimismo, Ajuriaguerra (1974) señala que la lateralidad es una condición esencial para la madurez neurológica y psicomotriz, ya que influye directamente en la seguridad corporal y emocional del niño.
AUTORES
Le Boulch (1993) “Es la expresión de un predominio motor realizado con las partes del cuerpo que integran sus mitades derecha e izquierda”.
Ajuriaguerra (1974) la lateralización es otro elemento fundamental para Ajuriaguerra, referida al predominio de un lado de su cuerpo sobre el otro (derecha o izquierda) en la ejecución de diferentes acciones. Su desarrollo esta estrechamente ligado al esquema corporal. Ajuriaguerra describe diferentes tipos de lateralización:
Tipo de Lateralización | Descripción |
Lateralizados Integrales | Predominio homogéneo de un lado del cuerpo (derecho o izquierdo) en ojo, mano, pie y oído. |
Lateralizados No Integrales | Falta de homogeneidad, pudiendo ser cruzada (ej. ojo derecho/mano izquierda), invertida o ambidextro. |
la evaluación de la lateralización, según Ajuriaguerra ,se realiza a través de la observación de diferentes actividades cotidianas así como mediante test específicos.
3- Picq y Vayer (1977)
La lateralidad dentro de las conductas neuro motrices, es decir las que se encuentran estrechamente ligada ala maduración del sistema nervioso.
ACTIVIDADES
“Lanza y atrapa”
Objetivo: Favorecer la coordinación óculo-manual y definir la mano dominante.
Actividad: Lanzar y atrapar pelotas pequeñas con una sola mano, primero con la derecha y luego con la izquierda, para observar cuál usa con mayor facilidad.
Edad: 3 a 6 años.
“Carrera del pie preferido”
Objetivo: Determinar la lateralidad inferior (pie dominante).
Actividad: Los niños patean una pelota varias veces con cada pie y luego comentan con cuál se sienten más cómodos.
Edad: 4 a 6 años.
“La caja misteriosa”
Objetivo: Estimular el uso espontáneo de una mano dominante.
Actividad: Se coloca una caja con objetos dentro (pelotas, figuras, bloques). Los niños deben sacar los objetos sin mirar, observando qué mano usan con mayor frecuencia. Edad: 3 a 5 años.
Referencias:
Ajuriaguerra, J. de. (1974). Manual de psiquiatría infantil. Masson.
Berruezo, P. P. (2000). Psicomotricidad: Fundamentos y aplicaciones. Paidós.
Le Boulch, J. (1993). La educación por el movimiento en la edad escolar. Paidós.
Picq, L., & Vayer, P. (1977). Educación psicomotriz y retraso mental. Editorial Científico-Médica.




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